"El mundo es la casa de quienes carecen de ella"

Sherezade

jueves, 22 de septiembre de 2011

Safaryal o Mey Be con crema de almendras y queso Ajbane




Safaryal o Mey Be con crema de almendras y queso Ajbane

Si hay algo realmente increíble en los mercados marroquís, es ver el paso de las estaciones y los productos que estas nos ofrecen. Han empezado a llegar los productos típicos del otoño. En las zonas altas y el Atlas, este año, esta estación ha entrado por la puerta grande. En los zocos semanales, se encuentran safaryal –membrillos- madroños, manzanas de temporada y en el desierto, los dátiles, a punto de celebrar su fiesta grande con los diversos moussems.

Safaryal, es el nombre del membrillo en árabe, muy utilizado en la cocina marroquí, como acompañamiento sobre todo, en tajines y platos de carne, incluiré una entrada sobre ello. Son muchas las palabras que utilizamos habitualmente que vienen del árabe. Ya que hablamos de dulces y por poner solo un ejemplo, el almíbar, procedente del árabe hispano Al-Miba y a su vez, este del Persa Mey Be (Néctar de Membrillo) en el que está inspirada esta receta. Es fácil de hacer y muy, muy buena. ¿Empezamos?

Ingredientes

Carne de membrillo
Semillas de sésamo
La decoración será opcional, yo he utilizado unos madroños del Medio Atlas y unas almendras crudas.

En Marruecos, tanto mermeladas, confituras o en este caso el membrillo, son muy fáciles de encontrar a granel, de mucha calidad en los mercados. Normalmente, se tratan de elaborados artesanos. Es por eso que no incluiré la receta del dulce de membrillo, este lo he comprado ya hecho, de temporada.
Mezclamos en la Sopa de Almendras, dos cucharas de queso fresco de cabra Ajbane –o cualquier queso de cabra fresco- trituramos dándole una consistencia de crema fina. Esto está listo.

¿Montamos el plato?

Hacemos una cama con la crema, ponemos encima el membrillo cortado al gusto. Decoramos con las semillas de sésamo, las almendras, los madroños y en este caso con unas flores silvestres. Naturalmente, todo esto es opcional. Servimos frio.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ensalada de zanahoria y naranja




Ensalada de zanahoria y naranja

Esta receta, está inspirada en otra de un buen cocinero marroquí –para mí el mejor- y a quien dedicaré una entrada en el blog.  La ensalada de zanahoria y naranja, es un clásico de la cocina marroquí, su base es simple y muy fácil de elaborar, zumo de naranja, zanahoria rallada, canela y agua de azahar.
La base de este postre es ese zumo, pero algo más elaborado. ¿Empezamos?

Ingredientes

Dos naranjas
Dos zanahorias
Agua de azahar
Canela
Una hoja de menta fresca
Una pizca de menta seca
Una pizca de jengibre molido
Un limón
Miel

Cortamos con la mandolina o bien con un pelador de patatas tiras muy finas y no muy anchas de zanahoria. Preparamos un bol, en él añadimos el agua de azahar, una hoja de menta fresca, una punta de jengibre molido y un chorrito de limón. Introducimos las tiras de zanahoria y dejamos macerar no menos de una hora.
Con la piel de una naranja, hacemos tiras, escaldamos en agua de azahar caliente y caramelizamos con miel.
Cortamos una naranja por la mitad, la vaciamos. Rallamos una zanahoria y hacemos un zumo de naranja, mezclamos, añadimos una pizca de canela y seguimos mezclando. Listo.

¿Montamos el plato?

Disponemos en un plato las tiras de zanahoria previamente mezcladas con las tiras de naranja caramelizadas, mezclamos. Colocamos encima las dos medias naranjas, rellenamos con el zumo de naranja con canela. Decoramos con almendras crudas, un poco de menta seca y unas tiras de ciboulette que previamente también habremos caramelizado.
Habréis observado que no añado ni pizca de azúcar en el plato, en Marruecos, es muy común servir ese zumo muy azucarado, a pesar de que se trate de un postre, particularmente prefiero no añadir azúcar y gozar del propio dulzor y acidez de la naranja, así como de las tiras de la misma caramelizadas.
Un toque de chocolate negro fundido, también le va de maravilla.
Animaros a hacerla, no os defraudará.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Pickle de ternera




Pickle de ternera con compota de manzana diferente y crema de espinacas.

El pickle, es un encurtido. En este caso seco. Esta no es una receta típica marroquí, pero varios conceptos, me han llevado hasta ella, os explico: Antes de tener nuestro aliado, conservábamos al más puro estilo nómada, en el desierto, los nómadas conservan carnes sobre todo con sal, en el Atlas, es más común, debido al clima secarlas. Una forma práctica y que a mi particularmente me gusta mucho, es hacer un encurtido de sal y azúcar en partes iguales, se produce una fermentación y el alimento, queda seco y puedes conservar posteriormente, por ejemplo en aceite. En algunos países árabes, como Irán, Líbano o Egipto por poner algunos ejemplos, se hacen encurtidos sobre todo de verduras, llamados mekhallel o torshy, emplean esa misma técnica, en seco, para encurtir carnes rojas. Esta técnica, es sorprendente, sobre todo con pescado azul, sardinas, caballa, etc. Incluiré alguna receta con esas bases.
 
Esta receta la completo con una compota de manzanas del Atlas –con diferencia la mejor fruta de Marruecos- ya que estamos en plena época, elaborada con muy poca azúcar, sal, jengibre, esencia de azahar, agua de rosas y canela y una crema tibia de espinacas al comino y cilantro.
Tendría también ciertas similitudes con el Pastrami Rumano.

No olvidemos si cocinamos con especias y esencias como es el caso, ser comedido con las cantidades, más vale pecar en defecto, aunque tanto el exceso como el defecto, puede estropearnos el plato. Si puedes, utiliza especias y esencias de calidad.

Os cuento como he hecho este plato, que aunque a priori parezca complicado, es muy sencillo, de fiesta, para quedar bien y muy resultón.
Os animo a que lo hagáis.

Ingredientes

Para el Pickle

Lomo de ternera cortado muy fino, el doble que si fuese un carpaccio.
Sal y azúcar
Una vaina de vainilla
Aceite de argán –pude ser de oliva de baja acidez-

Para la compota

Manzanas –preferentemente acidas, a mi me gusta utilizar la Granny Smith
Azúcar, sal
Jengibre fresco rallado
Esencia de azahar
Agua de rosas
Canela en rama

Para la crema de espinacas

Espinacas
Un nuez de mantequilla
Comino
Cilantro fresco.

Vamos a por el pickle…

Mezclamos en partes iguales sal y azúcar. Hacemos en una bandeja una cama, ponemos encima la carne y cubrimos totalmente con la mezcla. A un lado, sin que toque la carne, ponemos una vaina de vainilla. Dejamos en la nevera veinticuatro horas. Pasado ese tiempo, observaremos que en el plato hay como una especie de melaza, eso es debido a la deshidratación de la carne. Retiramos la carne y la cubrimos con aceite de argán. En un par de horas, se puede consumir. Siempre que esté cubierta, se conservará durante mucho tiempo, bien en la nevera o en botes herméticos fuera de ella.

Ahora a por la crema…

Escaldamos las espinacas en agua de rosas, puedes sustituirla por agua con dos gotas de esencia de rosas –dependerá de la concentración- . Introducimos en la batidora las espinacas, la nuez de mantequilla, dos cucharadas soperas del agua de rosas, una punta de comino molido, dos hojas de cilantro fresco y sal. Batimos y reservamos. Debe quedar con textura de crema.

A por la compota, esto está chupao…

Hervimos las manzanas previamente peladas y troceadas con un trocito de rama de canela. Las dejamos al dente, las chafaremos con tenedor. Rallamos el jengibre una vez retiradas y escurridas, añadimos tres gotas de la esencia de azahar, una pizca de azúcar y la misma cantidad de sal. Chafamos a mano con el tenedor y enmoldamos.

¿Montamos el plato?

Desmoldamos la compota –fría- retiramos del aceite dos lonchas de carne –su apariencia es parecida a la cecina, más rígida y con una sabor muy diferente- hacemos un corte a una de ellas a fin de entrecruzarlas, las clavamos en la compota. Justo antes de servir, calentamos la crema de espinacas y añadimos tibia al plato.

Misión cumplida.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Domaine Val D´Argan

Uno de los errores en los que suele caer quien visita Marruecos por primera vez, es pensar que el alcohol está prohibido en el país. No es así, no solo no está prohibido, si no que se producen varias especialidades, como vinos –que empiezan a ser grandes- cervezas y algunos espirituosos como la mahia, un destilado a base de higos y/o dátiles muy parecido a nuestro orujo y con origen en el sur de Zagora y zonas del Medio Atlas.

Me gustaría abrir esta sección hablando de unos vinos que he descubierto recientemente. Entrarían en el apartado de “Grandes Vinos”, lejos de algunas elaboraciones más modestas de la zona de Guerrouane y Meknes.

Este Domaine, el Domaine de la Val d´Argan, es una vez más la demostración de las cosas bien hechas y el amor y cariño hacia una idea inicial muy bien estructurada.

En el Domaine, ubicado en la zona de Essaouira y entre arganiers centenarios, elabora caldos de gran calidad, tanto blancos como tintos, así como aceites de oliva y argán, también de mucha calidad.

Amplían la oferta con un buen restaurante y con una Maison d´Hotes, donde poder degustar los productos propios y de la cercana Essaouira.

Un buen lugar para un buen homenaje. Seguir la pista a esos vinos y sin duda al Domaine.


viernes, 16 de septiembre de 2011

Labán Al Loz, Leche de almendras y/o sopa de almendras.




Labán Al Loz, Leche de almendras y/o sopa de almendras.

Hoy, había zoco semanal, hemos encontrado almendras verdes de temporada.
La Ciudad de Fes, es sin ninguna duda –para mí-, el mejor mercado de todo el país, en las cuatro estaciones y los siete días de la semana. Sus múltiples mercados dentro de la medina, son simplemente magia. De todos los Patrimonios de la Humanidad que conozco, Fes lo tiene bien ganado, un viaje solo para conocer esa medina, justifica todos los esfuerzos. No en vano es la medina medieval habitada, más grande del mundo árabe. Hablar de Labán Al Loz, es hablar de Fes. La primera vez que probé esa leche de almendras, fue en esa medina, busqué y busqué, probé y probé, pregunté…finalmente encontré el lugar. En pleno corazón de ese laberinto de calles, callejones y pasadizos, concretamente en la Dar Tazi, relativamente cerca de la Madrasa Karaouine, hay una granja, pequeña, fácil de reconocer, no es zona de muchos guiris y los establecimientos escasean. Allí en esa pequeña granja/lechería, Abdelatif, prepara la que es para mí, la mejor Labán Al Loz o leche de almendras, que jamás he probado. Solo hay una bebida de este tipo, que para mi gusto la supera, se trata de la B'raïb, a base de alcachofas y lácteos, una bebida fascinante, con muchas leyendas asociadas y que podemos, también, convertir en sopa. Hablaremos de ella cuando la temporada de alcachofas esté en su clímax. Como suele suceder, con esta receta, cada maestrillo tiene su librillo, yo, me quedo con el librillo de Abdelatif, os cuento su secreto:

Ingredientes (para un litro)

1 litro de leche fresca
4 cucharadas soperas de azúcar
¼ de kg. de almendras crudas (*)
Agua de azahar

Trituramos las almendras. Calentamos la leche sin que hierva e infusionamos las almendras picadas en la leche durante una hora (mínimo). Pasada la maceración, trituramos, añadimos unas gotas (al gusto, a mí me gusta ser generoso) de agua de azahar y servimos muy frio.

Para hacer una sopa de almendras.

Una sopa increíble para acompañar platos, sobre todo ensaladas, pescados a la parrilla y asados. La receta básica sería la misma. No pondríamos azúcar y la cantidad de almendras sería de 500 grs. a fin de conseguir una textura más espesa. Añadiriamos sal y una pizca de pimienta. Dependiendo del plato que acompañemos, sustituiríamos (o no) el agua de azahar por agua de rosas, jazmín o bien la especia que consideréis oportuno. Increíble con menta o jengibre. Resultona con canela (carnes rojas). Irreconocible con frutas rojas, madroño, fresas, frambuesas.

¿Montamos el plato?

Poco hay que montar, servir muy fría. Particularmente, me gusta añadirle un toque –solo un toque- de canela. Como hemos dicho, la sopa, la utilizaremos para acompañar platos o simplemente degustarla como tal. Prometerme que la probareis.

(*) Puede hacerse con almendras crudas sin ser frescas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Tenemos un aliado...




Este blog, nació gracias a una apuesta. Un día, hablando con un buen amigo de la zona y relacionado con la hostelería, le quisimos hacer ver, que el turista, después de varios días de viaje por el país, está harto de la fabulosa cocina marroquí. Harto de tajines, harto de cous-cous, harto de kalias y hariras, más aún, cuando este viaja en épocas estivales por este gran sur, donde las temperaturas, no descienden –de finales de mayo a principios de octubre- de los 45-55ºC. Nuestro amigo, alegaba, que en los zocos semanales, solo podía abastecerse de ciertos productos y ese era el motivo de lo limitada de la oferta culinaria, ahí empezó nuestra apuesta. Imaginación amigo, imaginación. Le quise hacer ver –inútilmente- que con la  misma materia prima, podía elaborar platos muy diferentes, utilizando esa excelente materia prima que a día de hoy aún ofrece este país, se podían elaborar excelentes y sofisticados platos. Lo negaba hasta la saciedad. Ahí empezó nuestra apuesta. Le explique –inútilmente- su cercanía a la Edad Media, cualquier zoco marroquí, es la máxima expresión de un mercado de la Edad Media, le leí parte de artículos de esta excelente web, como este que dice:

“La cocina de los árabes del desierto, de los primeros mahometanos, respondía a una alimentación simple, consistente en carne, pocos productos vegetales y, desde luego, en casi ningún pescado. En "Las mil y una noches" se confirma de manera positiva e insolente esta afición a la gran cocina carnívora: "Las delicias se encuentran en tres cosas: en comer carne, en cabalgar carne y en meter la carne en la carne". Desde este punto de vista, la cocina árabe tenía una obsesión sangrienta y carnívora. Pero las conquistas musulmanas, extendiéndose e incorporando tantos países, hacen que los árabes entren en relación con la cocina bizantina y, a través del comercio, como ya hemos dicho, con los productos exóticos de China e India previamente adaptados por los persas. De todos ellos heredan los árabes su obsesión por las especias, por mezclar lo dulce con lo salado, así como su gusto por las grandes presentaciones de platos.”

Seguía sin querer entenderlo, para él, la tajine –en todas sus variantes- o la kalia, ya le iban bien.
Nosotros, como siempre, nos negábamos a comer cada día lo mismo, mucho ha llovido desde esa Edad Media y no aprovecharse de la parte buena de esa Edad, como son esos mercados, se trataba simplemente de una falacia. El amor por la cocina, empieza en los mercados.

Nosotros vivimos muy lejos, a más de mil kilómetros, de cualquier club de gourmets, de estanterías de supermercados donde –a priori- encuentras todo tipo de delicatessen, hasta hace poco, muy poco, hemos vivido sin electricidad, conservábamos los  alimentos como en la Edad Media, aire, sal, humo, que se convertía en curar, sazonar  y ahumar. Con unas conexiones a Internet, dignas también, de esa Edad. Por otra parte, nos aprovechamos en los zocos semanales de ciertas ventajas, estamos muy lejos de esas sofisticadas estanterías, pero no concebimos comprar cuatro hojas de menta o de cilantro o de cardamomo fresco envasadas en un sobrecito con código de barras, aquí en los zocos, eso se compra en grandes cantidades, fresco, del oasis y unos precios que mejor no comentar, no compramos esa tajine –tan de moda- en el IKEA, no. No compramos especias en botecitos de cristal, ni té en sobrecitos, ni, ni, ni...

Por otro lado, existen grandes carencias, vivimos en el desierto, de ahí, nuestro nuevo y gran aliado, os lo presentamos: UN CONGELADOR, la electricidad, nos ha abierto nuevos horizontes, nuestra nueva cocina marroquí, lo agradecerá.
En las grandes ciudades, Marrakech, Fez, Meknes, Casa, Rabat…la oferta a día de hoy, es prácticamente europea, los desplazamientos cada vez más fáciles, ahora solo se trata de conservar, el aire, la sal y el humo, pasaron a la historia. Curioso ¿no? Hemos abandonado la Edad Media en el 2011.
También le comentaba a mi amigo, el mal uso de las especias, estas se utilizaban en la Edad Media, para ocultar –principalmente- el estado de ciertos alimentos. Su uso, puede ser exquisito o bien arruinar un plato, lo mismo pasa con su calidad.

Hace más de veinte años, ya consumíamos aceite de argán en este país, ahora es prohibitivo. Lo mismo sucede con cientos de productos del país donde acuden los denodados franceses con su “savoir faire” y convierten, por una parte en propios y por otra en “el mejor” -ya los conocéis, el mejor amor, el mejor vino, la mejor cocina-…ahora el cine es en colores, queridos vecinos franceses y de cocina, mejor lo dejamos, habéis perdido como la ropa de color.

En fin, todo esto para explicaros la filosofía de este blog. Nos negamos a llenar entradas de recetas de tajines –vista una, vistas todas- nos negamos a llenar entradas de panes y dulces convencionales o formulas magistrales de cómo hacer briouats –no hay receta para ello, de casta le viene al galgo- nuestra filosofía, es renovar esta magnífica cocina utilizando la materia prima –excelente- que tenemos a nuestro alcance. Parece ser, afortunadamente, que un amplio colectivo de cocineros locales, han apostado por ello, lo mismo empieza a suceder con productores, aceite, conservas, especias y lácteos y lo que es mejor, sin franceses de por medio.

Nuestro amigo, naturalmente, perdió la apuesta.




miércoles, 14 de septiembre de 2011

Queso Ajbane con higos del Dra.





Queso Ajbane con higos del Drá.


Aunque no es muy común la elaboración de quesos en Marruecos, en el Rif y en el norte del país se elaboran quesos, principalmente de cabra, de mucha calidad.
Este es el caso del ya famoso Ajbane, un queso que da nombre a una muy bien gestionada cooperativa próxima a Chefchaouen, en la comuna rural de Ain Beida, en la carretera que une esta localidad con Ouezzane. Me gustaría hacer también referencia a la cooperativa de Belloutta, también cercana a Ouezzane y donde producen miel de alta calidad y varias clases, eucalipto, tomillo, mil flores, etc. Hemos caramelizado la cebolla con la de mil flores. Esta zona del norte del país, se está convirtiendo en un referente dentro de la cocina ya que la calidad de la mayoría de productos que allí se producen, están empezando a posicionarse en los mercados. A tener en cuenta.

El pincho en cuestión, no es más que una base de pan pita, donde montamos cebolla caramelizada con miel y especias, queso de Ajbane (cabra fresco) e higos del Valle del Dra, uno de los oasis más espectaculares, lujuriosos me atrevería a decir, del gran Sur Marroquí.

Ingredientes

Queso de cabra fresco Ajbane
Higos frescos del Valle del Dra
Cebolla morada
Pan
Ras al hanut (Râs el-hânut)
Agua de rosas
Limón
Miel

Cortamos la cebolla en juliana, maceramos en un bol durante tres o cuatro horas con el Ras al hanut (mezcla de especias típicas marroquís) medio vaso de limón, dos cucharadas de aceite de argán y dos cucharadas de agua de rosas. La cebolla debe quedar cubierta de esta mezcla. Pasado este tiempo:
Caramelizamos la cebolla a fuego muy lento con la miel, previamente, habremos escurrido la maceración.
La base del pincho ya está lista, ahora solo nos queda montarlo.

¿Montamos el plato?

Sobre una base de pan pita, cubrimos con la cebolla caramelizada, encima de ella, ponemos el queso de cabra uniformemente haciendo una cama para el higo que habremos cortado por la mitad, insertamos con un palillo y listo. Probarlo.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Trucha del Assif Melloul


Trucha del Assif Melloul con zanahoria al cardamomo.

El Assif Melloul, es uno de los ríos más importantes de Marruecos. Nace a casi tres mil metros de altitud, en el Alto Atlas y cerca de la población de Agoudal. La altitud y la pureza de sus aguas, ofrece una de las mejores truchas que jamás he probado. El consumo de ese pescado en la zona, no es muy habitual, por lo que la receta, no lo es tampoco típica de esa zona, con los ingredientes de los que contamos y siguiendo un modo de cocción típico del gran sur atlántico del país, adaptamos a este delicado pez la formula.

Ingredientes

Trucha
Limón
Aceite de semillas
Aceite de oliva
Cardamomo
Pimienta, sal
Zanahoria
Naranja
Menta

Cortamos la trucha a rodajas no muy gruesas.
Hacemos un zumo de limón. Maceramos el pescado en el zumo de limón y medio vaso de aceite de semillas durante tres o cuatro horas.
Cortamos la zanahoria en finas tiras con la mandolina o bien con un cortador de patatas. Hacemos un zumo de naranja. Maceramos las tiras de zanahoria en ese zumo, junto a unas hojas de menta. Pasado el tiempo de maceración, pasamos a presentar el plato.
Escurrimos bien el pescado y las tiras de zanahoria.
En una plancha muy, muy caliente pasamos el pescado, vuelta y vuelta sin que llegue a freír. Salamos y tiramos una pizca de pimienta.

¿Montamos el plato?

Presentaremos el plato tibio. Colocamos el pescado y las tiras de zanahoria bien escurridas. Decoramos y rociamos con aceite de cardamomo. En breve incluiré la receta de ese aceite. Importante: el pescado ha de ser vuelta y vuelta.

Zaaluk o Caviar de Berenjenas.

Zaaluk


El Zaaluk (Zaawuk), también conocido como “Caviar de berenjenas” es la ensalada estrella marroquí y especialmente de la ciudad de Fez. Se trata de una ensalada, que se sirve tibia o fría y sirve de acompañamiento en platos de asado, pescados, arroces y pasta.

Su elaboración es simple, aunque requiere sobre todo, tratar bien el elemento base, la berenjena, dejar en remojo con sal durante un buen rato y extraer las semillas si son viejas.

No dejéis de probar esta ensalada, es realmente exquisita. Probar también la versión “paté” para hacer canapés o snacks.

Ingredientes

Berenjenas
Tomates maduros
Aceitunas negras
Ajo
Limón
Aceite de oliva
Sal, pimienta, pimentón rojo dulce, comino y cilantro fresco.

Cortamos las berenjenas a cubos regulares sin pelar, las hervimos en agua abundante con una pizca de sal durante unos veinte minutos, las escurrimos y reservamos. Preparamos la salsa. En una sartén ponemos aceite de oliva, cuatro ajos picados y cinco tomates cortados a cubos. Hacemos un sofrito lento. Condimentamos con el comino, la pimienta el pimentón rojo dulce y un vaso pequeño de zumo de limón. Ligamos la salsa unos cinco minutos e incorporamos las berenjenas hervidas, dejando la mezcla en el fuego durante otros diez minutos.
Dejamos enfriar, rectificamos de sal, añadimos un chorro de aceite crudo, el cilantro picado al igual que las aceitunas negras. El Zaaluk está listo.

¿Montamos el plato?

Servimos acompañado de bastoncitos de pan, pita o tortitas de maíz. Servir tibio o frio.
Si quieres preparar unos exquisitos canapés o snacks, solo tienes que triturar el Zaaluk, con todos los ingredientes excepto las aceitunas. Te quedará un paté para untar riquísimo. Decora el canapé con una anilla de aceituna negra.

De nuevo por aquí



Hola,
Después de un obligado parón –motivos tecnológicos - volvemos de nuevo. Queremos agradeceros vuestras visitas y comentarios y aunque menos de lo que nos gustaría, deciros que os seguimos a muchos de vosotros, dentro de nuestras posibilidades, claro.
Acabamos de llegar del zoco, por lo que incluiremos algunas recetas.
Saludos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Confitura de tomates verdes al jengibre




Confitura de tomates verdes al jengibre

Esta, es una clásica de las confituras digamos “diferentes”. Encontramos unos tomates verdes realmente increíbles y poco habituales por estos lares, por no decir imposible. Creo que se debió fruto a alguna casualidad, por ese motivo, no pudimos resistirnos a elaborar esta confitura, que todo sea dicho de paso, es deliciosa.
Es simple y muy fácil de hacer y vale la pena, ya que con quesos por ejemplo, combina de maravilla, también con foie o simplemente con una tostada.
Hemos querido darle un toque especial y lo hemos hecho con jengibre fresco, la verdad es que el resultado, ha sido espectacular.
A remangarse toca, vamos por ella.

Ingredientes

½ Kg de tomates verdes
350 grs. de azúcar
La piel de medio limón
4 discos de jengibre fresco

Cortamos los tomates a dados sin pelar. Mezclamos con el azúcar, añadimos el jengibre y dejamos reposar en el frigo durante unas cinco o seis horas, a fin de que los tomates, suelten el agua.
Introducimos en una olla junto con la piel del limón. Llevamos a ebullición a fuego lento y mezclamos bien la combinación. Subimos el fuego hasta finalizar. Calcular a aproximadamente unos 10-15 minutos. Removeremos constantemente.
Retiramos la piel del limón y el jengibre. Trituramos al gusto y envasamos de la forma tradicional de cualquier mermelada. Baño María, botes esterilizados, vacio, etc…
Pues lista.
Debemos tener en cuenta, que esta confitura tiene una duración de conservación, inferior a cualquier otra mermelada por los ácidos del tomate, lo normal, son 4 o 5 días, de ahí que convenga elaborarla en pequeñas cantidades.

¿Sabías que?

Existen más de trescientas variedades diferentes de tomates, eso sin contar los silvestres, como es el caso del cherry y otros. Es el rey del licopeno junto con la sandia, uno de los antioxidantes más potentes que existen. Es un pilar de la cocina Mediterránea y aunque originario de América, tan solo convive con nosotros desde hace relativamente poco tiempo, apenas tres siglos. Eso, demuestra que, muchos de nuestros platos y dietas, son relativamente jóvenes. Os recomiendo leáis Food in Medieval Times de Adamson Weiss, para sorprendernos de ver lo que comían nuestros ancestros recientes, antes, eso sí, de que todos fuésemos diseñadores y alquimistas de la cocina. Curioso.