"El mundo es la casa de quienes carecen de ella"

Sherezade

jueves, 8 de marzo de 2012

Sorbos de esperanza aromatizados




Hace tan solo unos días, nos jactábamos de que no creíamos en los “días de”, bueno erramos o quizá nos precipitamos.

No es que creamos especialmente en ningún “día de” ya que hacerlo, pensamos, es alimentar al monstruo, cuándo esos días, son como el de hoy.

No nos hemos podido resistir.

Y no hemos podido hacerlo, porque esta receta de hoy, son Sorbos de Esperanza Aromatizados. Cuándo en un país como este nacen iniciativas como esta, como mínimo, se deben aplaudir y compartir, porque eso, es señal inequívoca de que algo está cambiando, aunque sea poco a poco, chuia, chuia.

Sin duda, una de nuestras mejores recetas.

Ingredientes

Esperanza
Sentido común
Libertad
Educación
Ecuanimidad
Igualdad
Inteligencia
Respeto (cortesía de Delicias Baruz)
Comprensión (cortesía de Ruth)
Implicación (cortesía de Ibnbatuta)
Compasión (cortesía de Curra)
Justicia (cortesía de Luis)
Educación emulsionada Einstein (cortesía de Anna)
Revolución (cortesía de Lilyam Tosca)
Sensibilité de la Camargue (cortesía de Agnette)
Una frase de Quevedo (cortesía de Antonio de Córdoba)
Mimitos (cortesía de Marta)
Humanidad (cortesía de Josune)
Fuerza (cortesía de Carme)
Asertividad (cortesía de Mijú)
Unas lineas de Alvaro Mutis (cortesía de Paco)
Besines (cortesía de Bertha)
Fuera envidias (cortesía de M@ri@no)
Amor (cortesía de Ana Lezcano)
Cariño (cortesía de Orquidea)
Aplausos (cortesía de Sergio)
Ilusión (cortesía de Lluna Plena)
Imaginación (cortesía de lacaraoculta)
Empatía (cortesía de Rossella)
Memoria y compromiso (cortesía de ajonjoli)


Mezclamos todos los ingredientes y aromatizamos con nuestra esencia preferida, servimos bien frío y compartimos.




miércoles, 7 de marzo de 2012

Beilba Jalouat


Beilba Jalouat en El Jardín Perfumado

¿Alguien podría imaginarse un festín, donde estuviese presente un agasajo compuesto por cincuenta dromedarios cocidos y otros tantos asados y rellenos con cabezas de cordero?

Las más sensuales especias, las más sugestivas combinaciones, el culto al paladar y al invitado: higos, en todas sus especies, dátiles, refinados manjares, desconocidos frutos secos, pistachos, almendras, dulces y amargas, cardamomo, cúrcuma, azafrán ¿agua de rosas? Sí, agua de rosas y de jazmín, guisos con agua de lavanda, un bulgur, aromatizado con canela, vainilla, jengibre y adornado con semillas de sésamo.

No hace falta imaginarlo, todo eso y mucho más, estaba presente en el Hazâr Afsâna, un antiguo libro Persa, pilar de Las Mil y una Noches.

Todo esto viene, porque en ese libro, ya se hace mención a un dulce de huevo y azúcar, huevo dulce, Beilba Jalouat.

Es muy común encontrar en la antigua literatura árabe, la simbiosis de letras y gastronomía. Milimétricamente definidas y con recreo exhaustivo de ingredientes y viejas recetas.

Uno de los máximos exponentes, es aparte de ese compendio de cuentos de Las Mil y una Noches, otro clásico y a veces mal entendido libro, como es El Jardín Perfumado del Jeque Nefzawi (Abu Abdullah Muhammad ben Umar Nafzawi), escrito en Túnez, en el mil quinientos y algo.
Y digo mal entendido, porque aparte de tratarse de un manual sexual, comparado con el Kamasutra, El Jardín Perfumado, es un compendio de historias, donde la gastronomía y las recetas, una vez más están presentes.
Recetas sobre todo, para mejorar la virilidad masculina y aumentar la libido femenina, como por ejemplo una que hace mención a la leche de dromedaria, que mezclada con miel y tomada regularmente, convierte al sexo masculino, en una fuente interminable de potencia y vigorosidad.

Los Beilba Jalouat, también están presentes en esa obra.

Desgraciadamente e imagino debido a censuras o pormenores similares, la traducción del Jardin Perfumado, en muchos pasajes, no es muy fiel al original, la primera traducción se debe a Sir Richard Burton, en 1886.
Siempre he pensado, que la aromaterapia, se debe al Jeque Nefzawi y su Jardín Perfumado, pero eso, es tan solo, una visión muy particular.

Os recomiendo la lectura de este libro, obligada lectura, que comienza así:

“¡Loado sea Dios, que ha situado la fuente del mayor placer del hombre en las partes naturales de la mujer, y la fuente del mayor placer de la mujer en las partes naturales del hombre!”

Ingredientes

Los Beilba Jalouat, no son más que lo que en España se conoce como yemas de Ávila. Me resulta curioso, ver como en algunas partes, se indica que el origen de estas yemas es incierto, cuándo una vez más, al igual que otras muchas recetas, estas yemas, estos Beilba Jalouat, no son más que la herencia del Legado de Al Andalus.

En Marruecos, están presentes, sobre todo, en pastelerías de la zona atlántica y se aromatizan con diferentes esencias.

12 yemas de huevo
1 rama de canela
100 grs de azúcar glass
200 grs de azúcar
1 corteza de limón
Cerezas confitadas

Hacemos un almíbar en un cazo al que habremos incluido diez cucharadas de agua, el azúcar, la piel de limón y la canela. Cuando tengamos el almíbar, retiramos del fuego.
Quitamos la canela y el limón. Añadimos las yemas de huevo y vamos removiendo a fuego medio con la precaución de que las yemas  no se cuajen.
Retiramos del fuego esa masa y la ponemos sobre un mármol, añadimos las cerezas picadas finamente y mezclamos. Dejamos enfriar y hacemos un rulo de unos tres centímetros de diámetro. Espolvoreamos con el azúcar glass. Como si hiciésemos albóndigas, iremos moldeando la masa rebozando con el azúcar. Las servimos en capsulas de papel. Podemos quemar con soplete o con hierro la parte superior para caramelizar.
Nosotros, tal como indica la receta del Jardín Perfumado, añadimos al almíbar unas gotas de esencia de lavanda y decoramos con cerezas cortadas a modo de media luna.


Por cierto, almíbar viene del árabe al-maiba, un jarabe espeso y dulce, que se hace a base de membrillo.

Buenas lecturas y buenas recetas… 




martes, 6 de marzo de 2012

Ras el Hanout


Ras el Hanut, Ras el Hanout, رأس الحانوت … el mítico.

Han sido muchas las consultas que hemos tenido sobre esta mítica mezcla, es por tal motivo, que partiendo de nuestros básicos conocimientos, os intentaremos explicar la vida y milagros del mítico Ras el Hanout.

Parece ser, que se está poniendo de moda esta mezcla, por lo visto empieza a ser muy común encontrarlo en grandes áreas de forma comercial y por la tanto, la proliferación de recetas con esta mezcla de especias, está creciendo.
Como en todas las cosas de origen incierto, el Ras el Hanout, está siendo víctima de mitos y leyendas, frivolizando incluso con su nombre y procedencia.
La traducción literal del árabe (origen de esa mezcla رأس الحانوت ) no es otro que “Cabeza de la tienda” esa expresión, está muy ligada al costumbrario árabe, el término “cabeza” se sobreentiende como “autentico” y nunca como “mejor”.

La leyenda

Cuenta una leyenda muy extendida, que el Ras el Hanout, como muchas veces suele suceder en la cocina, nace de una casualidad. 

En la antigua Siyilmasa (también Sijilmassa, Sidjilmasa, Sidjilmassa y Sigilmassa) ciudad medieval bereber, caravanera y con uno de los mercados más importantes del Sahara (1), hoy Rissani, a las puertas del desierto.  La importancia de los mercados del desierto, en plena Edad Media, se contaba por el número de cabezas de dromedarios,  el de Sijilmassa (Rissani) se llegaron a contar más de doscientas mil, cifra esta, solo superada por el mercado de Chinguetti en Mauritania. Sijilmassa, fue  cuna de Moulay Ali Cherif, fundador de la dinastía alauita en el país. Fue en ese mercado, donde se produjo un incidente, que dio lugar al uso del Ras el Hanout. 

Abdalá, un comerciante de especias, acudía el día de mercado con todas sus mejores especias procedentes de oriente. Al llegar al zoco, descargó los sacos, ordenado los pequeños en lugar seguro apilados uno encima de otro ya que en esos sacos, guardaba sus especias más estimadas. Sus dromedarios, se enzarzaron en una gran pelea, rompiendo dichos sacos. Las especias se mezclaron. Abdala, intentando inútilmente recuperarlas, llenó una bolsa donde gran parte de ellas estaban mezcladas. La proximidad de la festividad del Aid el Kebir, convirtió ese desaguisado en un gran problema. Abdalá, intentó vender aquella mezcla como una exótica y snob combinación, que se estaba utilizando desde Damasco a El Cairo y de la que solo él, era conocedor de la formula. A partir de ahí, el éxito fue tan grande, que la mezcla, se popularizó rápidamente, llegando a las más excelsas cocinas de todo el país y en consecuencia del norte de África. Una de las razones por las que la tajine de las tajines, la  Tajine de Mrouzia, que es la que se prepara el día de esa festividad con el cordero, fuese hasta hace tan solo unos años, la única receta en la que se incluía el mítico Ras el Hanout.
Hay mucha bibliografía que menciona el tema, os dejo una referencia.

Gibb, HAR, Beckingham, CF trans. y EDS. (1958, 1962, 1971, 1994, 2000), Los viajes de Ibn Battuta, el año 1325 hasta 1354 (texto completo) 4 vols. + Índice, Londres: Hakluyt Society, ISBN 978-0904180374 . 

(1) Sijilmassa, en la actualidad Rissani, fue la capital del Tafilalet. Rissani, es la ciudad más grande a las puertas del desierto, concretamente el Erg Chebi. Rissani, es nuestro zoco de influencia.

                         
La receta mágica

Lo primero que necesitaremos para elaborar un buen Ras el Hanout, es un mortero.

Todas las mezclas de especias, como los moles o los masalas o los Hbush o los currys, pierden sus propiedades, sobre todo aromáticas, si las tenemos mezcladas antes de su utilización. En el caso del Ras el Hanout, es fácil hacer esa mezcla ya que las especias básicas, las encontraremos sin problemas en occidente, salvo, claro está, aquellas que convierten en autentico (en el caso de Marruecos) a la mezcla, donde se incorporan unas cuantas de las que os hablaré después, que lo hacen totalmente diferente a otros Ras el Hanout del Magreb.

¿Es necesario utilizar 4 o 100 especias? Pues no, a partir de una mezcla de cuatro especias, ya se considera Ras el Hanout, no hay una receta madre, cada cual mete cucharada y dependerá de los gustos de cada cual.
Así lo hacemos nosotros, basado en la mezcla de Abdalá y extraído de una publicación del siglo XVI:

Siempre en partes iguales:

Cúrcuma molida
Jengibre molido
Macis molido
Maniguette  (*)
Nuez moscada
Cardamomo
Paprika
Pimienta negra molida
Arsh Bay (*)
Canela en polvo
Cantárida (Ver nota en los comentarios)

(*) Maniguette, es una especie de nuez moscada, única y exclusiva del Sahara, no la encontraremos en ningún otro lugar del mundo, es muy preciada, con unas connotaciones aromáticas exclusivas. Se conoce en árabe como Gouza Saheaouia.

(*)Arsh Bay, es un tipo de laurel silvestre, con unas connotaciones muy parecidas al laurel común, pero con un toque amargante.

A partir de ahí, cada cual pone las especias que cree oportuno, sin tener nada que ver con otros mitos o leyendas.

Pero… se debe tener en consideración algo muy importante, la gran diferencia entre el Ras el Hanout marroquí y el resto que se preparan en otros países del Magreb, es que, en el marroquí se incluyen una serie de hierbas y especias exclusivas del Imperio de los Sentidos, que son las siguientes:

Debban elhand
Parecido a la cantárida o polvo de Cleopatra, el Debban elhand, solo se encuentra en zonas muy concretas de la costa Mediterránea Marroquí.

Oud lamber
Es el rizoma de una planta, muy parecida al Iris, solo la encontraremos en zonas muy concretas del Alto Atlas.

Zbibet el laïdour
Una planta típica de la Cordillera del Rif, tiene ciertas similitudes con la belladona

El Habbt Soudan
Son las semillas de unas flores silvestres, se encuentran en el Sahara y zonas áridas, tienen cierta similitud con las nigelles.

Kherouâ
Una especie de pimienta silvestre muy aromática, es muy común encontrarla en todos los jardines de Marrakech. Tiene similitudes con la conocida como “pimienta de los monjes” que estaba presente en todos los colchones en la Edad Media.

También, en todos los Ras el Hanout Marroquís, se utilizan flores, como lavanda y la rosa damasquina.

Otro mito (curiosamente, tiene las mismas letras que “timo”) es la leyenda que en esta mezcla, se utilizaba la mosca verde a la que se le atribuyen efectos afrodisiacos. En realidad se utilizaba la cantárida, que nada tiene que ver con esa otra mosca y que por cierto, hace muchos años, está prohibida en Marruecos.

La creencia de que el Ras el Hanout está presente en la mayoría de platos de la cocina marroquí, es totalmente falso y por una razón muy obvia, el precio. En la actualidad, un buen Ras el Hanout, puede costar perfectamente entre 100 y 200 euros los 100 gramos. Las recetas típicas son la Tajine de Mrouzia de la que ya habíamos hablado y algún cous-cous determinado.

Naturalmente, nada tiene que ver, ni siquiera por proximidad, un Ras el Hanout, que prepares al momento en tu mortero, con especias de calidad, que cualquier otro que compres ya preparado, incluso en Marruecos.

El fascinante mundo de las hierbas y las especias…

Agradecimientos

Nakhim Haraouiki (Marrakech)
Mouna Abakhouch (Alto Atlas)

Reseñas

Los viajes de Ibn Battuta,  Hakluyt Society, ISBN 978-0904180374 

Enfoques históricos y arqueológicos a las sociedades complejas - Los Estados islámicos de la Edad Media Marruecos", American Anthropologist 

Sijilmassa: Auge y caída de un oasis amurallado medieval de Marruecos  
  • Dale R. Lightfoot  y 
  • James A. Miller 





  • lunes, 5 de marzo de 2012

    Leche de higos


    Leche de higos

    Acabamos la semana con una receta de higos y la empezamos de la misma manera.

    Buena semana a todos…

    Esta, es una composición basada en la original sefardí, que se sirve con nueces garrapiñadas. Se trata de una leche que se cuaja, gracias al látex y las encimas de los higos y de forma natural.
    Este postre de hondas raíces mozárabes, aún es muy común encontrarlo en provincias como Toledo, Córdoba o Murcia.
    Es muy sencillo de preparar y con un resultado curioso además de exquisito.

    Ingredientes

    Higos secos o naturales
    Azúcar con vainilla
    Agua de azahar
    Leche (vaca, cabra, soja…)
    Frutos secos

    Cortamos finamente los higos. Llevamos a ebullición la leche, retiramos las capas de nata que se hayan formado. En un bol, ponemos hasta la mitad las capas de higo, cubrimos con la leche tibia a la que habremos añadido unas gotas de agua de azahar y una cucharada de azúcar con vainilla.
    Dejamos enfriar e introducimos en la nevera. En un espacio no menor a 8/10 horas, la leche se habrá convertido en una crema o cuajada con un sabor excelente.

    ¿Montamos, el plato?

    Originariamente, este postre se servía con nueces garrapiñadas. Se puede presentar de esa manera o bien como lo hemos hecho nosotros, con nueces, almendras, trozos de higo y unas tiras de frutas confitadas. Es realmente deliciosa y saludable, con frutos secos y copos de avena.
    Sin duda una delicia, que puedes preparar durante todo el año y especialmente en los meses estivales con la presencia de frutos frescos.
    Servimos fría.

    ¿Sabías que?

    Para cuajar leche de forma prácticamente inmediata, tomaremos un esqueje nuevo de la floración primaveral de una higuera. Limpiamos de hojas, en un bol, ponemos leche templada y con ese esqueje, empezamos a mover despacio en el sentido de las agujas del reloj, poco a poco, veremos como la leche va cogiendo consistencia hasta convertirse en una jalea. Refrigeramos y al cabo de unas horas, la leche, estará cuajada.
    El látex de la higuera, esa especie de leche que veremos brotar tanto de los frutos como de los esquejes, se ha usado desde siglos, para cuajar de forma casera la leche, ello, se debe a una reacción química, que producen las enzimas sobre las proteínas lácteas.

    La higuera es el árbol Bíblico por excelencia, habiendo muchos pasajes:

    Sobre la foliación del evangelio de Marcos 13:28, que dice así: “De la higuera aprended la parábola: Cuando su rama ya se pone tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca”.

    Pues venga, a esperar un poquito más, que pronto están aquí los higos para endulzarnos los días de verano.



    viernes, 2 de marzo de 2012

    Higos con Mahia... y magia


    Higos con Mahia… y magia

    Esta receta, está inspirada en un postre muy típico de la cocina sefardí, como son los higos secos con mahia.

    Después ya os hablaré de la mahia, ya lo hicimos tímidamente aquí, solo decir que se trata de un destilado de higos muy típico en Marruecos y esencial en la comunidad judía.

    El consumo de frutos secos en todo el país, es aparte de habitual, un complemento indiscutible, dentro de todas sus dietas. Se consumen como postre, están presentes en muchísimas recetas, tajines, cous-cous, pastelería… y los puestos de venta de frutos secos, son auténticos edenes, para aquel que sea amante de ellos.

    En la cocina sefardí, hay un clásico que antecede a las comidas —aperitivo— o bien de postre acompañados de almendras y nueces y que se toma acompañado de una copita de mahia.

    Ahí pues, está basada esta creación, que creemos es muy interesante y muy fácil de hacer.

    Ingredientes

    Higos secos
    Una copa de mahia (pueder ser algún destilado de alta graduación, orujo, etc.)
    Jengibre
    Azúcar y agua

    Para la crema de azafrán

    1 yogurt natural tipo griego o mejor kéfir
    Hebras de azafrán
    Una pizca de cardamomo en polvo
    Una pizca de pimienta

    Cortamos el rabo a los higos e intentamos con ambas manos, darle una forma redondeada, como si hiciésemos albóndigas. Con una jeringuilla hipodérmica, inyectamos en el interior del fruto unas gotas al gusto de mahia. Reservamos.
    Hacemos un caramelo de la forma tradicional. En el momento que el caramelo esté listo y retirado del fuego, añadimos una cucharadita de jengibre molido y removemos bien a fin de evitar que se queme. En ese momento, el aroma que fluirá del recipiente donde lo hayamos hecho, nos transportará directamente a un mundo de fantasía de difícil descripción. Con un palillo, pinchamos los higos para caramelizarlos, hemos de intentar que el caramelo, sea tan solo una película muy fina. Reservamos.

    En un papel sulfurizado y con una cuchara, hacemos una teja de soporte e intentamos hacer dibujos con hilos, es muy fácil. Dejamos enfriar hasta que el caramelo enfríe y coja consistencia. Listo.

    Para la crema

    Calentamos una cucharada de agua, introducimos las hebras de azafrán. Reservamos hasta que esté fría. Mezclamos entonces con el yogurt o kéfir, añadimos el cardamomo y la pimienta. Mezclamos bien, reservamos en frio.

    ¿Montamos el plato?


    Ponemos la teja en el fondo del plato, ponemos unas porciones de crema de azafrán al gusto. Disponemos los higos caramelizados y decoramos con los hilos de caramelo.

    Lujuria, debería considerarse un nuevo pecado capital. Aconsejable servir una copita de mahia o el aguardiente que habéis elegido.

    RECUERDA
    Para secar higos, solo es necesario un ingrediente: el sol. Desconfía pues de los higos que veas recubiertos de cualquier elemento, principalmente blanco.

    ¿Sabías que?

    En toda la farmacopea árabe y especialmente del Norte de África, el higo, es una de las estrellas.

    Entre los bereberes, hay zonas donde se comen higos cada día, bien fresco o seco. ¿Frescos todo el año? Sí. Hay higueras, especialmente de secano (siempre en oasis) que florecen durante todo el año y son de hoja perenne, los beccore o higo tempranero que lo hace en primavera y principios de verano los kermouse que maduran en verano y bien entrado el otoño, alargándose su recolección hasta enero o febrero dependiendo el año, circunstancia esta, que coincide de nuevo con el beccore de primavera.

    Para Platón y sus discípulos, la ingesta de higos, mezclado con otros frutos secos, eran el mejor aporte que existía para el cerebro. Pasó a bautizarlo como “el alimento de los filósofos”

    Para Galeno, uno de los padres de la medicina, introdujo la ingesta de higos, en todas las dietas de los atletas que competían en los antiguos Juegos Olímpicos.

    Hipócrates, los recomendaba para estados febriles, puedo asegurar, que funciona y dejamos atrás para esos estados la química.

    La Mahia

    Como os decía, la mahia, es un destilado a base de higos 100% natural a la que se le añaden unas estrellas de anís. La graduación de este destilado, se basa únicamente por la fermentación de los higos y tal como marcan las leyes judías, no se añade ningún otro tipo de aditivo ni alcohol.

    Acostumbra a ser una bebida seca, con ciertas similitudes al orujo o al marc, pero con tono anisado.

    Son muchos los elaboradores aún a día de hoy en Marruecos, las hay de muchas marcas y calidades, algunas detestables y también es bastante común, avispados que fabrican de forma clandestina algo parecido a este destilado, donde añaden todo lo que pillan en botica.
    Os presento una de las mejores mahias del mundo, Nahmias et Fils Distillery curiosamente elaborada en NewYork, naturalmente por judíos y descendientes de una leyenda, Youssef, el ultimo judío que abandonó un poblado llamado Taznakht, cerca del Valle del Azafrán.

    Os recomiendo leáis su web, la historia de esta familia, es realmente sorprendente.

    Buen y gastronómico fin de semana.


    jueves, 1 de marzo de 2012

    Remembers




    Remembers

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    Hoy, el cocinero se levantó filósofo ¿o resacoso? ¿O ambas cosas? Lo cierto, es que hoy, el cocinero, no tiene ganas de cocinar.
    Lo sabía, sabía que no debía abrir mi vieja caja metálica de Galletas María Reverter —por cierto, me pagarían una pasta por ella— allí hay recuerdos, muchos recuerdos, fotos, algún libro mítico, recortes de prensa, recetas, alguna semilla o especia imposible y sueño, muchas horas de sueño.
    Abrir la caja, supone leer un libro, La disparatada vida de Elisabeth, de Luis Antonio de Vega, un libro heredado y que me ha acompañado, al igual que el resto de compañeros de la caja de galletas, durante casi toda mi vida. Libro leído cientos de veces, tantas, que incluso recuerdo—mientras la memoria lo permita—frases enteras, pasajes luminosos.

    ¿Y quién es esa Elisabeth? ¡Uf!... esa Elisabeth. Por no extendernos más, podéis ver parte de la vida y milagros de Isabelle Eberhardt, en esta magnífica entrada.
    No puedo remediarlo, cada vez que leo ese libro, aparecen los recuerdos, los remembers. Parece que fue ayer, cuando llegamos por primera vez al Sahara, hace años, muchos. No era en lo que ahora se ha convertido. Ligeros de equipaje y con una Minolta de las de la época, con sus carretes en b/n y color, de ahí, nace nuestra afición por la fotografía. Faltaban años para que entrase en escena la foto digital. Un buen amigo, Makhin, vendedor de especias y "encantador de serpientes" en Marrakech, cada vez que despliega sus artes delante de los turistas y explica las propiedades de sus especias, al llegar al Ras el Hanut, siempre se marca un chascarrillo, que a los turistas les hace mucha gracia, en todos los idiomas, Makhin, habla todo los idiomas. Se refiere a esa mezcla de especias, como la ideal para las mujeres que no saben cocinar, refiriéndose, a que tan solo con una cucharadita de eso y algo más, ya tienes un plato perfecto. A mí que me gustan tanto los paralelismos, pienso que con la foto digital, pasa exactamente lo mismo.
    Pues sí, ahí tenéis a Afsâna, Mawiya, Musherrah, Farhannah, Aswad o Khalîl. Con su elegancia innata, mirando al objetivo de la cámara, de forma natural, con esa curiosidad intrínseca de esas gentes, algunos, ya no están, algunas son abuelas, los niños hombres, pero… siguen ahí y los lazos, cada día más estrechos.
    Siguen en su desierto, que tanto ha cambiado, donde hace tan solo unos años, no habían teléfonos móviles, ni turistas, ni rallys, ni avispados aventureros de vacaciones y donde por fortuna, habían muchos y muchas Elisabeth.
    Y… es que, cuando uno viene de una época en la que no existía Harry Potter, ni señores con anillos, tenía que fantasear con  héroes de carne y hueso, alguno imaginario o incluso con el Lazarillo de Tormes.
    Por cierto, el escritor de este libro, editado en 1944, también escribía sobre cocina, sin fotos digitales naturalmente, os sugiero los busquéis, son autenticas joyas Viaje por la cocina española y Guía gastronómica de España.
    Bien, se acabó de filosofar o de remembers varios, tengo ahí unos higos y tengo que hacer la receta de mañana, sefardí y muy buena.
    ¿La resaca? Bien gracias.

    “A Elisabeth Eberhardt, con el deseo de que este libro pese sobre su tumba lo que ella pesó sobre el desierto del Sahara: lo que el pétalo de una Rosa”

    Esta, es la dedicatoría que hacía el autor a Elisabeth en su libro

     Nota Copyright:

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