Tajine de jabalí con bolets del Atlas
Hogar, dulce hogar.
Cuándo pensábamos que ya nada
podía sorprendernos del Alto Atlas… sucedió.
Antes de emprender camino a ese
trek, después de la Ashura, ya teníamos noticias por parte de un buen amigo,
Alí, de que había visto “eso que os gusta a vosotros de la montaña”.
Naturalmente, se refería a las setas.
De ahí, nuestro aviso de que volveríamos
con sorpresas. Aunque más, nos sorprendimos nosotros.
Aprovechamos para agradecerle a
Alí su colaboración y por indicarnos donde se encontraba el anhelado manjar.
Y efectivamente, las había.
¡Rovellons en el Atlas! Increíble, realmente increíble. También encontramos
escarlets o carlets, rubiols y algún fredolic. Como fin de fiesta, camperols,
un champiñón silvestre, conocido también como champiñón de Paris, con el que
haremos una sopa muy singular que ya colgaremos próximamente.
El jabalí, también es muy común
en algunas partes del Atlas, solo se puede encontrar en zocos muy determinados
y también en épocas muy concretas, de ahí que pensásemos en esta receta.
Se trata de una tajine con
costillar de jabalí y con una mezcla de bolets, principalmente rovellons y
carlets y acompañada con nabos, higos secos y dátiles del Dra.
La cacería de bolets, fue fructífera,
tanto en calidad como en cantidad.
Pues, vayamos a por ella.
Ingredientes
Costillar de jabalí
Setas variadas
Verduras/hortalizas (zanahoria,
tomate, cebolla, nabo, apio, nabos)
Aceite de oliva
Vino tinto, en este caso
Guerrouane (Meknes)
Tomillo y romero (una rama de
cada)
Una cucharada de Karma (1)
Una corteza de macis (2)
Chermoula en abundancia (3)
Sal y pimienta
(1) Karma
Se trata de una mezcla de
especias, principalmente pimienta, cúrcuma, jengibre y nuez moscada. Algunos,
sobre todos los turistas, la confunden con el Ras el Hanut. Naturalmente, nada
que ver.
(2) Macis
Se trata de la corteza de la nuéz
moscada. Previamente, ha sido prensada y secada al sol. Es muy aromática y
menos intensa que la nuez.
(3) Chermoula
La Chermoula, es el adobo por
excelencia Marroquí. Es una mezcla de zumo de limón, con cilantro, perejil,
ajo, vinagre de sidra, comino, pimentón dulce y aceite de oliva. Se utiliza
tanto para carnes como para pescados. Después de usarlo para macerar, se puede
hacer una salsa con los componentes.
Dejamos macerando el costillar durante
doce horas bien cubierto de Chermoula. Pasado ese tiempo, retiramos todos los
restos del adobo de la carne y volvemos a macerar doce horas más con el vino
tinto, el romero, el tomillo y el macis. Previamente, habremos picado finamente
todas las verduras a excepción del tomate y lo introducimos a la maceración
junto con el vino y las hiervas (tomillo y romero).
Preparamos la tajine. Ponemos aceite
de oliva en el fondo, sofreímos el tomate rallado con una cebolla picada fina.
Marcamos la carne junto con el tomate y la cebolla. Agregamos los jugos, el
vino y las verduras de la maceración. Retiramos el macis y las hiervas. A
partir de ahí, nos olvidamos del reloj. Tapamos la tajine, a fuego muy lento
dejamos que vaya reduciendo. A media cocción, añadimos la cucharada de Karma y
las setas que sean más carnosas o de guiso, en este caso los fredulics y los
carlets. Seguimos cocinando. Cuando esté prácticamente lista, añadimos los
rovellons.
Habremos cortado el nabo a tiras
gruesas y hervido en agua con sal y una cucharada de aceite de argán. Añadimos
a la tajine una vez esté lista, sin mezclar sabores, aprovecharemos también
para añadir los higos secos y los dátiles.
Un sueño de tajine.
¿Montamos el plato?
No, hoy no se monta ningún plato. La
comeremos al estilo bereber, todos los ingredientes lo son. En mesa redonda,
buen pan que utilizaremos como tenedor y naturalmente para mojar, vigilaremos a
los comensales de nuestro lado –naturalmente, siempre amigos- esa salsa, si nos
descuidamos, desaparecerá rápidamente.
¿Sabías que?
A pesar de que el cerdo, está
prohibido por el Islam, el consumo de jabalí, está permitido. Como ya comentaba,
en algunas zonas del Atlas, la presencia de ese animal, es considerable, tanto,
que podemos encontrar reproducciones del animal de todos los tipos y tamaños,
en barro, cerámica e incluso en metal. Los artesanos, agudizan su ingenio e
incluso podemos encontrar teteras con la forma del jabalí.
Pero no quería, no podía, despedir
esta entrada sin acordarme de Acario Cotapos, un personaje del que Neruda, nos
habla en Confieso que he vivido, un inventor de estrellas, que deleitaba al
grupo de amigos de Neruda en la Cervecería de Correos, cerca de la Cibeles, con
una apasionante historia, dedicada al Jabalí Cornúpeto. Increíble. Acario, era
un personaje único, tanto que hizo amistad con Neruda, este, asistió a su
entierro y dedicó unas palabras: “Hoy entregamos a las sombras un ser
resplandeciente, que nos regalaba una estrella cada día”.
Os sugiero probéis esta tajine, pero
sobre todo, que leáis el Jabalí Cornúpeto. Bon apetite.
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