Tajine Rghalmi o bocados de Aid el Kebir
Hace unos días, andamos algo indignados,
con mal cuerpo, avergonzados, de vergüenza ajena, la peor de las vergüenzas. No
sabíamos si hoy, incluir receta o hacer una reflexión, hemos pensado que lo
mejor, es dedicarle esta receta a Amina, una niña, la inocencia perdida, una
niña que cometió el delito de ser violada y como castigo, casarse con su
violador.
Siglo XXI, Amina no es una excepción en
un país que lucha, incluso, por entrar en la Comunidad Europea y lo hace con un
slogan curioso, "Tradition y Modernité".
“No se suicidó, la han suicidado”
Bueno…
Esto que os presentamos hoy, digamos que
es una “deconstrucción” ¿Qué fuerte, no? de una de las tajines más conocidas y
más respetadas de Marruecos, de la tajine Rghalmi o de cordero, típica de la
Fiesta del Cordero, Aid el Adha o Kebir.
La hemos preparado con los mismos
ingredientes con los que la preparan unos buenos amigos rifeños de la zona de
Nador, pero con una elaboración muy diferente. Esperamos, después de esto,
continuar disfrutando de su amistad.
Ingredientes
Costillas de cordero
Patatas
Sémola de cous-cous
Un ramillete de menta
Almendras laminadas
Comino, sal y pimienta
Semillas de sésamo
Ciruelas pasas
Miel
Aceite de semillas
Descarnaremos la parte superior de las
costillas, hacemos un corte transversal a fin de después enrollarlas. Las
ponemos en maceración con aceite de menta durante un par de horas. Pelamos las
patatas y las cortamos como si fuesen para hacer a lo pobre, las confitamos a
baja temperatura con aceite de argán. Cuando las tengamos listas, enmoldamos.
Hacemos unos rollitos con la carne y atravesamos con un palillo, pintamos con
la miel y rebozamos con la sémola de cous-cous cruda. Calentamos aceite de
semillas, debe estar muy caliente, freímos la carne. El rebozado con sémola es
muy curioso y con un resultado muy acertado. Listo
¿Montamos el plato?
Disponemos las patatas que previamente
habremos desgrasado, hacemos un par de timbales, colocamos encima la carne con
el pincho y ponemos una ciruela. Decoramos el plato con almendras fileteadas,
las semillas de sésamo y un toque de aceite negro. Espolvoreamos con un poco de
comino. Añadimos unas hojas de menta.
¿Primavera o no?
Como hablamos de cordero, una reflexión.
Cada año, con la llegada de los grandes rebaños de corderos a las zonas altas
del Atlas, las cigüeñas llegaban con ellos. Desde hace una temporada, las cigüeñas
han cambiado de hábitos. El cambio climático, cada vez es más evidente, flora y
fauna pagan las consecuencias. En lugares con climas extremos, como es este,
ese cambio se palpa por todos los rincones. Este año, ha nevado en zonas muy
extensas del desierto, las estaciones se juntan o simplemente, no desparecen.
Las diferencias de temperatura, en ocasiones con fluctuaciones de casi 30ºC en
el mismo día, empiezan a ser habituales.
Hay pollos de cigüeña, que ya no
conocerán la migración, no conocerán las tierras de Castilla o los campanarios
de Extremadura, los picos de las iglesias de Brujas y ni siquiera, volarán a
las riberas del Níger en busca de las plagas de cigarra, cigarras por otra
parte, que destruirán cual plaga bíblica, el sustento de millones de africanos
a su paso por oasis y riberas secas.
La tierra está cabreada, empieza a estar
muy cabreada y no es para menos, nosotros también lo estamos. ¿Cuán estúpido puede
llegar a ser el ser humano? Prefiero no saberlo, el fin aún está por llegar.
Va por ti Amina.














